Volver al pasado, llevarlos al futuro…

Visitar un ancianato es una super experiencia, ya que desde que entras compartes con lindos abuelitos y abuelitas, nos van contando sus experiencias y hacen que retrocedas en el tiempo, imaginando como fue esa época tan especial para ellos, que canciones les gustaba y como la bailaban.

Acompañar a los abuelitos y a sus familiares durante un largo rato  – o lo que dure la visita – te deja muchas huellas y abre nuestra imaginación, ya que ellos nos ven como niño que los acompañan  para hablar, para cantar y para bailar.

Cuando salimos del ancianato llevamos muchas experiencias y muchas anécdotas de estas personas que ya han vivido cosas tan maravillosas que nosotros los jóvenes viviremos en cualquier momento de nuestras vidas.

Los abuelitos y abuelitas les gusta nuestra compañía, ver los colores que llevamos puesto, sentir la alegría. Muchas veces al visitarlos pueden pasar un largo rato tranquilos, sentados, oyéndose unos a otros, contando anécdotas de experiencias vividas y escuchando consejos, que algún día usaran en su vida.

La verdad siempre seremos una conexión entre el pasado y el furuto, ellos y nosotros.

01. María Luna

San Sebastian de los Reyes, es un lugar mágico, lleno de personas maravillosas, no hay palabras para describir mi primera vez allá, fue increíble hubo una niña en particular que nos llego al corazoón a todos cuando nos dijo ” ¿Esto es para mi? Lo que yo siempre quise?

Ahí es donde entendemos para que estamos, lo que hacemos y porqué lo hacemos..

02. Adriana González

Viajar a San Juan fue toda una aventura, pero valió la pena, llegamos a una actividad especial en un ancianato. Al principio estaba asustada, pero ese día descubrí que Dra. Mermelada no tenía miedo escénico, tomé la iniciativa y junto a un micrófono empecé a animar a las personas, cosa que jamás pensé que sería capaz de hacer. Bailé, canté y disfruté cada instante con los abuelitos, me di cuenta que ser Payafro de Hospital me está permitiendo sacar lo mejor de mí para llenar de alegría la vida de otros.

03. Bárbara Mijares

Recuerdo la vez que fuimos al colegio de san Vicente, eran unos muchachos próximos a graduarse de bachillerato, un grupo difícil, rebelde, no querían siquiera ir a recibir el título y cuando llegamos estaban súper predispuestos pero luego hubo magia, se conectaron tan bien, jugamos, disfrutamos, cantaron y hasta yoga de la risa hicieron, fue súper bien.

04. Mariorlys Bordones

En un ancianato me “case” con un Don hermoso tuvimos una boda con todos los abuelitos y casamos a más de uno ese día. Bailamos paso doble y bolero .

Lo mejor de todo es que siempre cuando terminas la visita en un ancianato siempre te dan un beso un abrazo y la bendición.