Super héroes con bata y no con capa…

Siempre una primera visita nos enseña lo importante y valioso que es ayudar a los demás, siempre vamos a necesitar a una persona que nos brinde eso que tanto nos hace falta, sea una sonrisa, un abrazo o simplemente un oído dispuesto a escuchar.

Recordamos aquel sábado, al entrar a esa primera habitación llena de pequeños e inocentes niños que más allá de una enfermedad solo deseaban jugar y olvidarse del entorno hospitalario, se aprendío una gran lección de vida. Recuerdar que el miedo, el susto y la ansiedad fueron y serán el impulso perfecto para empezar a hablar, fue una niña quien recibió por primera vez a ese grupo nuevo de payafros que recién entraba en este año.

Hola, fue la palabra que utilizó para permitirnos aprender de ella y sacar de nosotros, la niña interior. Entre risas, baile, canto y dibujos se pasaron las horas de la visita, los miedos quedaron atrás y descubrír que habían – los nuevos voluntarios – tomando una extraordinaria decisión, pasar los días siendo Súper héroes con bata y no con capa.

Después de ese día cada visita me llena de millones de recuerdos, vivencias y experiencias. Sabemos que visitar un hospital no es fácil, pero también sabemos lo gratificante que es salir de allí sintiendo que cumpliste tu tarea, además de marcar la diferencia en la vida de esos chiquitines y sus padres, que con un gracias te hacen el día.

01. Grissa Medina

Recuerdo esa mañana soleada,  salí de casa con el estrés y un poco cabizbaja por situaciones. Llego al HCM impregnada un poco de esa negatividad, entramos a cambiarnos y una payafra muy especial inmediatamente se coloca su nariz y afro y me sonrió, de momento comencé a vestirme con el Payafro las ansias y nervios empezaron.

Cuando me mire al espejo, algo me invadió y sonreí, salí con las pilas a mil, full motivada con mi maraca interactuando con las Personas que se encontraban afuera, la visita fue muy muy dinámica y divertida para mi. Solté toda esa energía poca positiva de cuando llegue, y para cerrar la visita de la mañana, una hermosa niña  que paseó toda la visita con Dra. Maraca – yo -, dibujo, jugo, canto, bailo y más lee dijo: “Cuando sea grande quiero ser Payafra como tú”, eso fue increíble, muy motivador y supe que estaba justo en el sitio correcto.

02. Adriana González

Y me encontré con Mermelada…

Hace un año durante una visita en el Hospital JM de los Ríos en la ciudad de Caracas, una pequeña y encantadora paciente con cáncer, se me acercó, me abrazó y me dijo “podrías ser una mermelada para todos los niños, porque eres morada y muy dulce”. Sin buscarlo, fue esa mañana de Julio que me encontré por primera vez con Dra. Mermelada.

03. Mariorlys Bordones

Recuerdo una visita donde una niña estaba en una habitación que era solo para ella y no quería jugar con nadie – cosa que me puso muy triste – entonces decidí entrar a jugar con ella y para mi sorpresa acepto jugar conmigo, me hizo acostarme en una camita que me preparo y me leyó un cuento para dormir. Ese día fue mágico ella y yo nos reímos mucho juntas.

04. Bárbara Mijares

Una vez un niño estaba súper malhumorado y cuando llegue a la habitación otros payafros le estaban echando broma y jugando ludo con él a ver si bajaba un poquito el mal humor, yo me senté con él, al rato los muchachos se fueron y el comenzó a contarme lo que le pasaba y hasta su mami salió porque él no había querido hablar sin sacar una malacrianza y luego en la próxima visita el aún estaba allí recuperándose y a penas me vio saco el ludo y dijo ¡Siii VAMOS JUGAR! Pase el resto de la visita con él y para mi fue muy bonito.