Felices y entusiasmados, los voluntarios se colocaron su apreciado afro y nariz. El reloj marcó las 9:30am, llegó la hora de hacer lo que más les apasiona “visitar a los niños”, llenando de magia los pacillos y habitaciones. Llenos de mucha energía algunos payafros decidieron jugar la tradicional “ere”, mientras esperaban la señal para poder subir al piso 5 del Hospital Central de Maracay (HCM). No fue un sábado como de costumbre, porque era domingo, ese último encuentro del año que coincidía también con la esperada entrega de regalos de la campaña Dona Sonrisas.
Cerca de 20 voluntarios se apoderaron del piso 5 del HCM, parecían San Nicolás, el niño Jesús: llenos de bolsas, pero lejos de los obsequios estaban cargados de alegría, emoción y muchas ganas de cambiar el entorno de los pequeñines. Así que no hubo sorpresa, los niños y representantes presintieron la llegada de Doctor Afro, muchos decidieron salir de sus habitaciones y darles la bienvenida desde los pasillos. Cuando ingresaron, todos los presentes lucían fascinados con los colores llamativos, formas y personalidades de cada uno de payafros. Al cabo de unos cuantos minutos el pasillo quedó vacío, todos estaban en las habitaciones conectados con cada chamo y cada representante.

Mientras la visita transcurría, el equipo organizador llevó a escondidas objetos que tenían identificados con nombre, apellido y edad. Hubo niños que abrazaron los regalos, otros deshicieron el papel y bolsas sin ningún pudor. Una pequeña del piso 4 hizo la visita cuando decidió poner a un lado su regalo y empezar a jugar la famosa “papa caliente” con lo que había sido la envoltura de su obsequio, integrando a los voluntarios en un círculo. La mayoría mostró agradecimiento, incluso hasta madres y padres, quienes refirieron estar conmovidos por el gesto y la labor social. Los rostros de los niños, mientras se imaginaban otro mundo con sus juguetes, fue la satisfacción de todos los que hacen vida dentro de Doctor Afro.
Pero ese día, los voluntarios que asistieron fueron marcados por David: un alma noble de ocho años que permaneció recluido durante casi dos meses con varias complicaciones. Él, junto a su madre, escribió una carta a puño y letra, agradeciendo a Doctor Afro por motivarlo a caminar, ya que no pudo mientras estuvo en el cuarto 24-1.
Aquí la carta del guerrero David Berroteran.

Soy un niño de 8 años con un diagnostico de meningoencefalitis, shock séptico, síndrome febril prolongado, trombosixtopeña como secuela síndrome convulsivo, paraparecia muscular, síndrome infeccioso recurrente anormal y bueno como ven he tenido que luchar para estar sano, soy un guerrero de Dios y camino a garrado de su mano con ángeles, arcángeles, querubines y serafines cuidándome en todo momento, he sufrido mucho por una fiebre muy, muy alta que no que no se me quitaba durante este mes y medio que he permanecido en este hospital con mucho dolor por tantas puyas y porque mi cuerpo se estaba paralizando, solo moverme era lo más horrible y pensar que no volvería a caminar me entristecía mucho pero se dio y tengo 4 días caminando sin ningún dolor gracias a Dios, a las doctoras, amigos y familiares que oraron y pidieron por mi salud.
Yo hoy quise agradecerles a todos los payasitos muy especialmente porque cada vez que venían a pesar de mi tristeza y dolor me llenaban de alegría, son muy buenos, cuando me dormía soñaba que ustedes jugaban conmigo y me reía mucho y pensé ellos también son ángeles que traen alegría a todos los niños enfermos que estamos tristes y también hacen reír a nuestras mamitas por un momento se olvidan de tanta preocupación.

Quiero darles la sorpresa, ya camino y no tengo fiebre hace 4 días, pronto me iré a mi casita y me los llevare a mi vida y corazón por siempre. Los quiero su amiguito David. Los felicito por apoyarnos con una sonrisa.

Feliz Navidad mis amigos Payasitos de mi corazón a sus corazones Dios los bendiga hoy, mañana y siempre un abrazo fraternal, besos.
Gracias.

Para aquellas personas que con amor, valor, esfuerzo, compromiso y responsabilidad, llevamos un afro y una nariz la mayor recompensa siempre será un GRACIAS. Qué para muchos significará poco, pero que para nosotros significa TODO.

GRACIAS POR ESTAR.